Metanoia
Etimología: griego metá (más allá) + noûs (mente).
Sentido: transformación profunda de la mente, cambio interior consciente. Expresa evolución, apertura y libertad para reconstruirse.


En este apartado trataré cuestiones que nos conciernen como ser humano, utilizando analogías.
Mito de Sísifo
En la mitología griega, Sísifo es castigado por los dioses debido a su extraordinaria astucia. Su condena consiste en empujar eternamente un enorme peñasco montaña arriba hasta la cima, solo para verlo caer nuevamente al valle, obligándolo a repetir la tarea una y otra vez, sin fin.
Albert Camus, en El mito de Sísifo (1942), reflexiona sobre esta historia y nos invita a poner el foco en un momento clave: el instante en el que Sísifo desciende de la montaña, después de haber empujado la roca y antes de comenzar de nuevo. En ese breve espacio, Sísifo es consciente de su situación y, precisamente ahí, Camus sitúa un acto de libertad: la posibilidad de tomar conciencia y elegir la actitud con la que afronta su destino.
En muchas ocasiones, en nuestra propia vida, podemos sentir que estamos empujando nuestro propio peñasco: repitiendo esfuerzos, patrones o situaciones que parecen no tener fin. Sin embargo, al llegar a la cima , a ese momento de pausa y reflexión, existe una oportunidad: continuar del mismo modo o atrevernos a romper el ciclo.


Mito del Minotauro
El mito del Minotauro narra la existencia de una criatura con cuerpo humano y cabeza de toro que habitaba en el laberinto de Creta, una estructura diseñada para confinar aquello que resultaba incontrolable. El Minotauro representaba una fuerza instintiva y destructiva que debía mantenerse oculta y aislada. Se realizaban sacrificios humanos para paliar la furia del Minotauro. Teseo, al adentrarse en el laberinto, enfrenta a la criatura y logra vencerla gracias al hilo de Ariadna.


Resulta interesante desplazar el foco hacia el propio Minotauro y comprender su conflicto interno. En él conviven dos dimensiones: lo humano y lo instintivo, generando una lucha constante entre rechazar una parte de sí mismo o aprender a coexistir con ella. Esta tensión refleja experiencias habituales en la vida psíquica, cuando aparecen aspectos de nosotros que no deseamos o pensamientos que generan malestar.
Y sí, en lugar de combatir estas partes internas, las reconocemos y las integramos, entendiendo que forman parte de nuestra historia y de nuestra identidad. Incluso aquello que resulta incómodo o desagradable puede ofrecer información valiosa sobre nosotros mismos y convertirse en una oportunidad de comprensión y crecimiento personal.
